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Eliminadas…

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Hace menos de un año, tuve la oportunidad de tomar un taller de perspectiva de género, en el que el concepto de “igualdad sustantiva”, fue el que más me costó comprender, y el que ahora más valoro. Está muy por encima de un discurso de feminista alocada, es esa concepción la vía para tener realmente a las mujeres y a los hombres en el lugar que les corresponde, que no significa que igualdad de circunstancias, porque somos tan distintos, que así mismo debemos continuar.

La igualdad sustantiva tiene que ver con darle a las mujeres la posibilidad para ser y hacer, sin siquiera pensar comparativamente en lo que son y hacen los hombres. Insisto, no podemos ser de ninguna manera iguales.

En esta lucha por estar dentro del plano laboral y social, hoy me pregunto ¿qué es lo que pasa que están matando a las mujeres? Y me surgen muchas más, ¿por qué están matando a las mujeres? ¿Por qué se las están llevando? ¿A dónde las llevan? ¿Por qué?

He leído, visto documentales, escuchado noticias y análisis al respecto y todos concluyen en la violencia hacia las mujeres, pero nadie sabe decir a profundidad, ¿qué es lo que hay detrás de este escenario tan incierto para ellas, a quienes se llevan? Para ellas, a quienes quitan la vida; para esas familias completas que se desbaratan el corazón en la búsqueda de sus hijas, de sus hermanas, de sus amigas, de sus desconocidas.

Y si me voy a las cifras de la violencia, como dato bruto de lo que se vive en México, encuentro que una de cada tres mujeres padece violencia psicológica en su propia casa, incluso en el trabajo. De acuerdo a las cifras del Colegio Jurista, el 15 por ciento de las víctimas consideran este escenario violento, como “natural”.

En acoso sexual, en México hay 1.4 millones de casos de mujeres en esa situación, lo que representa un 10 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA). Esta cifra es realmente conservadora, considerando que el 99.7 por ciento de las veces, no se denuncia. Este es uno de los delitos en nuestro país que queda casi en totalidad impune.

El abuso psicológico no está tipificado como delito. El Código Penal sólo lo considera delito si existe violación, aunque eso no significa que no haya daño en la víctima. Los problemas más evidentes son sensación de inutilidad, temor, torpeza, insomnio, neurosis y paranoia.

En esta corta investigación, conseguí datos duros, por la cifra, aunque cruda por la circunstancia, identifico desde dónde se deben cambiar los paradigmas de la mujer. En este tiempo hablar de princesas y amas de casa, es reducir la amplitud laboral que las mujeres tenemos.

Pero salir es complejo e incluso riesgoso, veamos las cifras anteriores, y podemos darnos cuenta que el escenario nacional nos clarifica que hay más caballeros al frente de los grandes cargos. Las féminas no somos incapaces, sólo creo que se trata de un asunto de ocupaciones y las mujeres estamos ocupadas en diferentes aspectos, no sólo en lo laboral, ni en lo profesional, sino en lo personal, pues casi siempre, somos las responsables de un hogar.

No sólo es salir a trabajar una jornada laboral, es volver a cumplimentar la del hogar. ¿Se dan cuenta? No es falta de capacidad, incluso somos hasta súper dotadas, porque podemos con varios roles a la vez.

Y aún así somos las que aparecemos en las cifras negras, en los grupos vulnerables, entre quienes dejan un empleo por ocuparse de una familia para formar seres humanos capaces de convivir en este mundo feroz, entre quienes prefieren desaparecer o matar.

Sigo en el nudo por descifrar qué es lo que pasa con las mujeres, que aún siendo más en número y haciendo más en un turno, son a quienes prefieren eliminarnos. No me creo un exterminio. Me parece que esto va más allá, e incluso toca fondo.

Entiendo que hay chicas que prefieren irse y vivir con una pareja, aunque las engañen… pero hay algo más allá que aún no logro descifrar.

Sigo buscando…

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Líderes con futuro

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Por Ana Soria

“Un líder no sigue su destino, lo crea”.

  1. Los rasgos personales.
  2. El entorno y situación para el ejercicio del liderazgo político.
  3. El pensamiento, el proyecto y la agenda política del líder.
  4. La presencia y el papel de los seguidores.
  5. La acción política como espacio para la legitimación del liderazgo.

1. Los rasgos personales.

Partiendo del cuestionamiento de si un líder nace o se hace, es preciso explicar que el liderazgo es un proceso natural que ocurre siempre en todos los grupos sociales; siempre existe una persona que destaca y tiene seguidores.

Y es que los líderes se promueven o son elegidos regularmente ante la necesidad de un cambio. Y es así porque se comparten los valores, ideales e intercambios emocionales, con los cuales se establece un vinculo de confianza, y se cree que por sus gestiones, propuestas o acciones, se puede llegar a satisfacer esa necesidad de transformación; a veces sucede, otras veces hay que decirlo, no.

Los líderes, para serlo, deben tener la capacidad de ser flexibles, innovadores y adaptarse ante cualquier circunstancia, pero más importante aún, es que sepan como dar la respuesta adecuada y concreta a cada problemática a la que se enfrenten, pero además se debe entender y sobre todo aceptar, que no siempre los resultados y las soluciones serán para su propio beneficio, sino se debe asumir que a través de mantener el bienestar de los demás, se logra el propio. O por lo menos ese es el ideal de un  líder honorable, sin llegar a considerar “un Mesías”.

Ante la dinámica social y las necesidades que se plantean en este mundo diversificado, los nuevos líderes deben tener la capacidad de compartir la responsabilidad del liderazgo. Es importante hacer partícipe del proceso de cambio a las personas que así lo piden, con la finalidad de encaminar casi metafísicamente a los nuevos líderes a saber hacer, saber proponer, saber osar y saber resolver. Es importante porque el éxito que no se comparte, tiene un cierto sabor a fracaso, pues no goza de la legitimidad de los otros.

Es decir: “como un sistema de conducta requerido por y para el funcionamiento del grupo, como una condición y una cualidad dinámica de su estructuración. (…) La conducta de un individuo comprometido en dirigir las actividades de un grupo u organización hacia un objetivo compartido”. [1]

El liderazgo implica reconocer la importancia que los hombres tienen para el desarrollo político de los pueblos, sin olvidar el papel que desempeñan también las instituciones y los procedimientos que llevan a cabo. Pero en este esquema, los líderes son los que llevan a la acción, a mover las condiciones para el cambio y el desarrollo, así es como se vive en los sistemas democráticos.

2. El entorno y situación para el ejercicio del liderazgo político.

Para persuadir, es preciso antes seducir.

Un líder político no puede olvidar que, desde el punto de vista de los medios de comunicación, el liderazgo político consiste en personas haciendo o diciendo algo. Y es que la comunicación del líder favorece la creación de una imagen pública necesaria para construir grupos de enfoque y obtener apoyo.

En la actualidad el liderazgo implica saber dominar el escenario y convencer no sólo a través del discurso, sino a través de una imagen adecuada para cada circunstancia. Pero además se debe tener la facilidad para crear emociones en los receptores, porque para persuadir, es preciso antes seducir.

Cierto es que ante una población de 117 millones 410 habitantes en 2013, de acuerdo al Consejo Nacional de Población (CONAPO), con pobladores urbanos en cuatro zonas metropolitanas del Valle de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla-Tlaxcala con 31.4 millones de habitantes, lo que representa el 28 por ciento de la población total); la diversificación de las necesidades de un cierto tipo de líder es distinta, y al mismo tiempo igualitaria, al tomar en consideración las demandas sociales que han llevado a los ciudadanos del mundo a levantamientos sociales. [2]

Querétaro, con su un millón 827 937 habitantes, que representa el 1.6 por ciento del total del país, de acuerdo a las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); distribuido el 70 por ciento de sus habitantes en la zona urbana y el 22 por ciento en la zona rural, con una escolaridad promedio de 8.9 años concluidos respecto de los 8.6 años terminados en la población a nivel nacional y con 1 de cada 100 personas que aún hablan lengua indígena, así como un crecimiento y desarrollo propiciado por las industrias manufactureras de producción de maquinaria y equipo entre las que destacan la industria aeroespacial y automotriz, habla de la necesidad de líderes de altura, con capacidad técnica, cultura amplia y sensibilidad para entender la vida sui géneris que esta radiografía implica, así como para entablar relaciones de negocio nacionales e internacionales para mantener este ritmo. [3]

Asimismo, es preciso entender y entrar al mundo de la generación 2.0, que implica ego al prestigio y riesgo al desprestigio. El líder que sepa entablar una relación con los pies bien puestos sobre la tierra e inteligencia subversiva de propuesta, logrará a través de esta plataforma más oportunidades, no solamente de generar empatía, sino de manifestar propuestas innovadoras que pueden ser apoyadas por un público “difícil, incisivo y hasta cierto punto analítico”, y así mantenerse en un proceso de recordación constante.

Ya no solamente es el discurso, sino las acciones que inviten a confiar en que un liderazgo es capaz de fortalecer el bienestar de los demás. Y es que aunque la palabra convence, el ejemplo arrastra, y ante una sobreinformación por diferentes vías: radio, televisión, periódicos y redes sociales, el líder en la actualidad debe ser concreto en sus acciones y sobre todo, oportuno. Así se recuerda más.

3. El pensamiento, el proyecto y la agenda política del líder.

El Liderazgo debe asentarse en un conocimiento profundo y exhaustivo de lo que sucede y preocupa en el entorno. Más tarde es posible que el propio líder, como miembro de una autoridad concentrada en un complejo aparato de Gobierno, sea uno de los encargados de formular políticas públicas en respuesta a las demandas ciudadanas. Lo cual es imprescindible para la legitimación del sistema.

¿Qué le interesa a la gente?

Parece simple en el enunciado, pero complejo en el ejercicio. La respuesta es que la gente busca estar bien, reflejar sus necesidades en sus representantes y que éstas sean atendidas a la brevedad.

Ni siquiera se antepone el asunto de los salarios, un tema que aunque entra en segundo plano, resurge por el hecho del incumplimiento de sus demandas, por sentir que se defraudó la confianza que se depositó en él, y sin embargo, el hecho de que un líder político anuncie que se bajará el salario, es un aliciente para quien aún ni siquiera lo ha reclamado. Eso habla bien de él.

¿A qué se refieren los ciudadanos cuando le piden a sus representantes populares “estar bien”? Estar bien en términos humanos es tener acceso a la educación,  a la salud, tener trabajo, el derecho a la seguridad, a la vivienda, al pleno ejercicio de sus derechos, sus libertades y responsabilidades.

Para un líder político que aspire a ser un representante social, ni siquiera le debe preocupar realizar una agenda social enorme, más bien debe ser concreta, pues es claro y palpable lo que quiere la gente; basta salir a la calle a platicar con ellos, escuchar las noticias, leer los acontecimientos sociales, caminar entre las comunidades, abrirse a los mundos tan diferentes que existen y con los que se convive a diario ,para encontrar la ruta de hacia dónde puede encaminarse la mejor versión de esa propuesta política. No hace falta descubrir el hilo negro.

De acuerdo al Padrón Electoral del Instituto Electoral de Querétaro (IFE) con el último resultado del 14 de julio de 2013, México cuenta con 86 millones 752 mil 811 personas registradas, es decir, que pueden votar. De ellos, el 51.56 por ciento son mujeres y el 48.44 por ciento son hombre.

Lo más interesante es que los próximos líderes políticos que intenten conquistar el voto de los mexicanos, deberán ser más creativos en más que en sus estrategias, en su sentido humano, pues más se enfrentarán a una sociedad dinámica, necesitadas de escucha, de entendimiento, se necesita crear algo así como una relación emotiva. Por ello requerirá de acciones más que técnicas, con razón social, pues la mayor parte de los electores se concentran entre los 20 y 44 años de edad, con un repunte entre las personas mayores de 65 años y más.

¿Esto qué indica? Que la visión del líder debe ser amplia y con capacidad de entender y saber qué necesitan, esperan y quieren los jóvenes, y qué es lo que los adultos, -quienes tienen la experiencia de otros líderes políticos-, esperan de una persona que se presentará ante ellos a solicitar el voto. ¿Cómo convencerlos cuando han escuchado tanto y a tantos? Y sobre todo, cuando la confianza en la política para este grupo social, parece predecible. Además, se hace necesario incentivar en los nuevos electores la confianza en las elecciones y evitar la abstención. Es preferible la legitimidad, la historia da cuenta de las inconformidades surgidas con resultados con márgenes de diferencia mínimos.

51.56 por ciento de los electores son mujeres y 48.44 hombres.

Estamos hablando de un  padrón electoral conformado de la siguiente manera:

EDAD

VOTANTES

18

  1,398,869

19

  1,993,075

20-24

10,752,309

25-29

10,361,627

30-34

10,191,624

35-39

10,113,990

40-44

  9,183,637

45-49

  7,691,313

50-54

  6,433,922

55-59

  5,126,785

60-64

  3,921,456

65+

  9,584,204

Para el caso de Querétaro es como sigue:

EDAD

VOTANTES

18

6,902

19

8,969

20-24

  4,6524

25-29

46,846

30-34

45,672

35-39

43,065

40-44

38,008

45-49

31,021

50-54

25,963

55-59

20,350

60-64

14,387

65+

2,6778

TOTAL

354,485

La radiografía de Querétaro nos habla de otras características que deberá tomar en consideración quien desee convertirse en un líder política y representante social, pues nos habla de un padrón electoral actualizado al 14 de junio de 2013, de votantes jóvenes y adultos, con representatividad importante entre los adultos mayores. Son tres grupos focales a los que se requiere dar atención en el momento de conformar el proyecto político.

¿Qué quieren los jóvenes?

¿Qué buscan los adultos?

¿Qué esperan las personas de la tercera edad?

Reiterando, no hace falta descubrir el hilo negro, las necesidades apremiantes están ahí, son una constante, sin embargo, la razón del líder es saber empatar su proyecto y dar atención a todos en su justa dimensión.

Cabe hacer mención que el padrón electoral local está conformado por un 51.76 por ciento de mujeres y un  48.24 por ciento de hombres.

Se hace evidente que nuevamente en 2015, serán las mujeres quienes definirán las elecciones con lo que implica este grupo su carácter de ama de casa, profesional, madre, hija, estudiante, ciudadana y las oportunidades que se ofrecen para su género en la vida real. Veo lejos de esta elección una decisión visual, será más emocional- racional y de valores. Ellas son el centro de la familia.

¿Cómo influirán las mujeres en las elecciones de México y Querétaro?

¿Qué están pensando y haciendo las mujeres?

¿Cómo aconsejan las mujeres?

¿Cómo convencen las mujeres?

4. La presencia y el papel de los seguidores.

Una medida del liderazgo presente, la constituye la capacidad de ser el reflejo de futuros liderazgos.

Los hombres hacen su propia historia, pero los líderes, deberían hacerla no bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido heredadas en la historia.

Los líderes, en especial los líderes políticos, ponen especial énfasis en las relaciones personales, pero los líderes de la nueva generación, las hacen no principalmente con aquellos que les represente más poder político, sino más representación social, pues son a través de las personas como mantienen su posición. Son quienes legitiman.

Sin embargo, no se puede dejar de lado esas relaciones que permiten el estatus quo. Tal es el caso de la cercanía que se mantiene con medios de comunicación, sus pares y todas las personas con quien se codea en la élite política. Estas relaciones son importantes para la consecución de parte del proyecto social, pues en política la gestión es sobrevivencia a la consecución del proyecto. Pues se trata de conseguir inversiones, de generar empleos, de estar presente en la esfera nacional e internacional y de promover a sus ciudadanos, eso se logra a través de mantener buenas relaciones también.

De acuerdo a los teóricos en Ciencia Política, existen dos tipos de seguidores: los fieles y los mercenarios. Los primeros fijan su compromiso con el líder por razones de carácter moral. Los segundos lo hacen respondiendo a ciertas motivaciones de interés particular.

Hoy en día es difícil adivinar qué tipo de seguidores se encontrarán en el camino, por eso es importante analizar por grupos de enfoque cuáles son los aspectos generales, luego los particulares y así, saber como atenderlos de manera oportuna y precisa.

Es necesario entender que un líder con conocimiento de causa es mejor percibido, que aquel que no conoce el entorno en el que busca moverse y conmover. Como dicen, no se va a la guerra sin fusil.

5. La acción política como espacio para la legitimación del liderazgo.

Todos los que guían también son guiados.

La realización de políticas concretas ayuda a consolidar la relación existente entre el líder y sus seguidores. Lo cierto es que es indispensable que se realicen consideraciones particulares para cada momento y grupo.

Nos enfrentamos a escenarios muy interesantes para las próximas elecciones. Recordemos que venimos de una elección federal y de la experiencia del trabajo que nos dicta el ejercicio de los representantes populares en funciones en lo local. No se olvida lo que se ha vivido. El pasado también importa, y mucho.

Es necesario ir más allá de la gorra o la camiseta para consolidarse como un verdadero líder político; la sabiduría y la humanidad con la que se presenten los líderes, es lo que les permitirá convencer. Este momento en la historia habla de una necesidad de ser entendido y escuchado, lo dicen los levantamientos sociales en todo el mundo.

Todo lo que representa un gasto, es una ofensa para el elector, mucho más ante grupos sociales en pobreza, desempleados, o personas que viven al día. Si bien, no se podrá dejar de entregar “presentes”, es la inteligencia y el buen corazón lo que invitará a elegir a un buen líder político.

Las próximas elecciones más que de grupos políticos, hacia fuera, entre los ciudadanos comunes, la contienda será entre los candidatos, se hablará de la persona. Si bien emanarán de un partido político, la promoción de un candidato ciudadano de ese grupo, cautivará mucho más a los electores cansados de las pugnas internas que sin duda, ya existen en tiempos que aún no son ni pre-electorales.

Sí, es necesario aparecer en los medios para que la gente se entere de qué se está haciendo, porque como dicen, quien no se mueve, no sale en la foto; pero más importante aún es que en ese escenario mediático, los candidatos se alejen del elogio a su persona y aprovechen los minutos para motivar a la gente a preferirlo y votar por él o ella, de invitar a la coincidencia.

Aunque parezca sencillo el planteamiento, es complejo cumplir con los requisitos. Atender el comportamiento pasado de un “suspirante”, a veces va restando puntos en la credibilidad.

En el escenario queretano pueden ser muchos “suspirantes” quienes se apunten en la lista para las próximas elecciones. Habrá que ver quienes sobreviven primero, al proceso interno de su partido, luego si eso pasa al lograr la unidad de sus grupos, es identificar si ese precandidato gozan de prestigio al exterior.

Insisto, el pasado importa, porque el ejemplo arrastra. Los jóvenes han visto y recuerdan; los adultos tienen la experiencia, los personas de la tercera edad además de la experiencia, tienen la visión de la historia. Una elección no está superada una vez que se cumplan los procesos internos de los partidos.

¿Quién cumple con los requisitos?

¿Quién puede con el reto de Gobernar a Querétaro?

El líder con  futuro deberá superar lo logrado con los líderes del presente, y para eso es necesario incluso convencer y coincidir con la voluntad y la acción de otras fuerzas sociales y políticas.

Es momento de orquestar las coincidencias.

______________

[1] Maisonnueve, J. (1968): La dinámica de los grupos. Proteo, Buenos Aires. P. 66. Hmphill, (1949), citado en Natera Peral, A. (2011. op. cit., p. 24.

[2] CONAPO. 2013.

[3] INEGI.  2013.

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Los ciudadanos deben ganar.

Cada día es uno menos para llegar a la elección presidencial de nuestro país. Un día menos para concentrarnos sinceramente en diseñar desde el presente hacia el futuro, el país en el que queremos vivir, por ello es imprescindible reconocer en las propuestas de los candidatos a la Presidencia, cuáles se adecuan a ese México en el que habitaremos con nuestra familia.

ImagenSi es de esa manera, creo que desde los debates, son los ciudadanos quienes deben ganar al final de cuentas, no los candidatos o sus institutos, sino nosotros, al vernos reflejados en sus propuestas y creer en que a través de ellas, nuestra vida puede ser mejor.

Lamentablemente en éste primer debate hubo distractores que centraron la atención en el morbo, la burla y la tragicomedia a la que estamos acostumbrados en México, y aunque el humor negro es divertido, es cierto que ya es tiempo de tomarnos las cosas en serio también para que nos consideren en serio en lo planes de Gobierno.

Si los mexicanos no decidimos bien y votamos por graciosadas, ocurrencias, por los buenos ataques, o simplemente por llevar la contraria, nos estamos olvidando del lugar al que queremos llegar, por ello es necesario saber qué queremos para saber hacia dónde vamos y estar convencidos de llegar hasta allá.

Ahí están puestas sobre la mesa las cartas que quieren representarnos, a uno de ellos debemos entregar nuestra confianza a través del voto, no hay opción, así es el sistema democrático en nuestro país, seamos responsables e informémonos con perspectiva, buscando saber más, pero tratando de dudar al mismo tiempo, pues muchas cosas pueden ser ciertas y otras una mentira, seamos inteligentes para saber definirlo por nosotros mismos en relación con los ecos que nuestros cercanos, pero al final por convencimiento propio.

Las encuestas –ventanas de momento- nos pueden decir mucho, sin embargo, no reflejan lo que pasará el día de la elección. No obstante es importante que previo a ese día tengamos claro qué es lo que queremos para nosotros y nuestra familia.

Votaremos en México más de 77.8 millones de ciudadanos, de los que el 52 por ciento son mujeres y 48 por ciento son hombres; el 22 por ciento son indecisos. La mayor parte de éstos mexicanos tienen entre 20 a 29 años de edad, es decir, son nuevos votantes con experiencia de al menos dos administraciones presidenciales anteriores.

Los mexicanos tenemos el reto de responsabilizarnos y de creer que podemos desde el voto, marcar la ruta que habrá de dirigir un Presidente en consonancia con las necesidades reales de nosotros, quienes los pusimos en ese lugar.

Entonces, quienes deben ganar al final de cuentas, somos nosotros, los ciudadanos. Quien gane llevará el timón, pero los ciudadanos indicarán hacia dónde vamos.

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¿Fin del mundo o de una era de inconsciencia?

No sé si las profecías deriven de personas ultrahumanas, sin embargo, la relación que tienen con las cosas que vemos que suceden indican que quienes predijeron el futuro, tenían más que una facilidad matemática y científica para explicar lo que a continuación sucedería.

Vuelve a resurgir el tema del fin del mundo, esa tan temida hecatombe de la que queremos salir huyendo cada vez que recordamos las clases de la primaria en las que aprendimos las eras: precámbrica, paleozoica, mesozoica y cenozoica, en las que ha evolucionado éste planeta.

Hace un par de días, un compañero del trabajo señalaba que nosotros, -la humanidad-, no somos más que un catarro del que enfermó la tierra y que el día en que nosotros ya no existamos en él, entonces se curará. Me parece que esa explicación física, es real, sin embargo, pienso en una explicación también espiritual, esa en la que el hombre aprende de la experiencia y entonces recompone el camino y entiende, por ende, que debe dejar de lastimar el lugar donde habita.

No creo que la vida en nuestro planeta termine, -quizás porque es menos dolorosa esa reflexión-, pero pienso que si algo concluirá es una fase, e iniciaremos lo que los Mayas llaman la era de la luz, en la que los seres humanos con una consciencia desarrollada, serán los únicos que podrán resistir cambios drásticos en la vibración de nuestro planeta.

Una era de la luz en la que la consciencia sea el imperativo que nos lleve a tener un lugar mejor en donde vivir, porque es temible imaginar que con los estilos de vida y prácticas que llevamos actualmente, conquistemos otros planetas.

Es que es incluso egoísta pensar en irnos de la tierra porque la estamos dejando inhabitable, para ir a otro planeta a provocar un desarrollo no sustentable y causemos el mismo daño. ¿Qué no es mejor entender cómo es que debemos comportarnos para corresponderle a la tierra lo mucho que nos da? ¿Acaso no es un asunto de solidaridad social con la naturaleza? ¿NO es mejor conquistar nuestra consciencia antes que otros sitios en donde habitar?

Tal vez hay conceptos que necesitamos hacer reales, como lo que hoy llamamos responsabilidad social, que implica una corresponsabilidad de todos para tener la garantía de una armonía en nuestra convivencia con los demás y nuestros entorno.                 

Quizás sea difícil imaginar pensar en los demás, cuando la dinámica de nuestra era implica pensar primero en sobrevivir, lo cierto es que si cambiamos nuestra vibración a pensar en el bienestar del todo, quizás eso permita que en lo particular estemos cada día mejor.

Pueden pensar que estoy loca, pero no sólo pienso en los años que viviré, sino en la realidad que le dejaré a mi hija y a la familia que ella tenga, en lo que están implicadas -por supuesto-, las próximas generaciones.

Pero además, a mí también me gustaría vivir esa transformación, que es posible en la medida en que todos cambiemos hábitos para poder lograrlo.

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Es un buen momento para saber decidir

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En medio de un proceso electoral federal iniciado en México, las circunstancias que envuelven las campañas mandan muchos mensajes. Los ciudadanos debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde para ver y escuchar, lo que es verdaderamente esencial para tomar una decisión en las urnas, la mejor, la que realmente garantice un mejor futuro para todos, porque es un buen momento para construir el país en el que queremos vivir.

Existe una guerra sucia que dudo que abone, más bien puede llevarnos a escenarios de confusión sobre lo que es verdad y lo que es mentira, sin embargo, aunque también se difunden muchos spots publicitarios, son los discursos y las propuestas en donde tenemos que atender el mensaje para analizar, compartir y llevarlos a la retroalimentación de nuestros cercanos, pues de esa manera, se puede lograr el interés por los asuntos públicos, aquellos en los que debemos estar involucrados todo el tiempo, porque Gobernar en una sociedad democrática, significa una permanente participación ciudadana, de corresponder y responsabilizarnos.

Pero más allá de los buenos discursos, de los grandes aciertos y de las regadas que pueden tener quienes aspiran por Gobernar en México, los ciudadanos debemos ser listos y aspirar a una democracia más exigente.  Entonces, para preparar el cambio de nuestro futuro y lograr un buen Gobierno, debemos comenzar por incorporarnos a dar ideas, propuestas, proyectos de cómo cambiar la manera en que se diseñan las Instituciones Públicas y el trabajo que desde ellas se realiza.

Se supone que para que todos estemos mejor, la misión y objetivos de las Instituciones Públicas deben ser transformar para bien, la vida de los ciudadanos y entonces, al lograrlo, las personas serán las que empoderen a los gobernantes de capital social y situarlos a ellos y a las Dependencias a su cargo, en una plataforma de prestigio.

Lo anterior se logra entonces, a través de la eficiencia en el trabajo, lo que significa en términos gubernamentales, atender las necesidades de las personas, básicamente en los roles que tienen relación con el trabajo gubernamental como: el papel de ciudadanos, como contribuyentes y consumidores.

Cuando los ciudadanos se sienten satisfechos en esas tres vertientes y ven que por consecuencia, ha mejorado el bienestar colectivo, su respuesta será positiva porque saben que tienen derecho a recibir, pero también, tienen la obligación de aportar para poder recibir beneficios.

Por ello, es importante identificar quien de los aspirantes, tiene bien clara la ruta para gobernar. Se puede identificar entre muchas cosas en quienes empatan con las necesidades de cada grupo social, porque han ido, porque han escuchado, e incluso, porque las ha vivido, así como, porque exponen en su proyecto –que por supuesto debe incluir las necesidades diversas de los mexicanos-, cuál es el México que queremos todos, hacia dónde queremos llegar y cómo le vamos a hacer para lograrlo. Es cierto, para quien no va a decirte la verdad, es difícil hablar claro.

Hay que tomar en cuenta que un buen líder aglutina, no ataca ante la ofensa, simplemente expone propuestas para solucionar; motiva, invita a crear e innovar, a ser excelentes, eficientes y a participar con él, para hacer todos Gobierno.

Sin embargo, un buen líder debe ser también un buen administrador, si bien es importante que éste instruido, no quiere decir que sea suficiente para tener la habilidad de saber coordinar, que es lo más importante para concertar y atender las necesidades más importantes, es decir, que para asumir el el control, entendido y aplicado como una forma de aprendizaje y al mismo tiempo, que su ejercicio sea sensible para dar una razón de ser a sus proyectos y asegure un óptimo y transparente manejo de los recursos públicos.

Es cierto también que, a través de las propuestas se debe extender la garantía de un Gobierno facilitador, que al ejecutar construya futuro y que tanto al exterior como al interior de la Administración Pública, lleve a desarrollar una mentalidad para pensar en hacer en grandes, las cosas más pequeñas en beneficio de la sociedad.

En México éste 2012 se elegirá a nivel nacional, a un Presidente de la República; en el Distrito Federal a un Jefe de Gobierno; Gobernadores en 6 estados, 500 Diputados Federales, 128 Senadores, 375 Legisladores locales y 641 Ayuntamientos.

Cada quien decide el futuro que desea, cada quien debe responsabilizarse de la decisión que toma. Recuerden que para coincidir con la frase: “nos merecemos el Gobierno que tenemos” debemos interesarnos por cimentarlo y construirlo.

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Vivir en paz

Hace unos días un contacto twitteriano nos cuestionaba sobre si en algún momento nos acostumbraremos a las muertes que suceden en México, de inmediato le respondí que no, e incluso, que no debemos permitir que esta realidad sea parte de nuestra cotidianidad y entonces, inteligentemente con una palmada en la espalda, sin embargo, me retó a la tarea de ser propositivos.

Desde entonces, no solamente como Periodista, sino como ser humano, no he dejado de pensar en la mejor respuesta a esa pregunta, y en las propuestas que nos pueden llevar a resolver este entramado de escenarios complejos, que nos hacen parecer que es imposible tener más vida y menos violencia en nuestro país.

La última cifra es que suman  150 mil muertes como resultado de la guerra en contra del narcotráfico. Es una cifra que duele. Duele porque es como si poco a poco fueran matando a un miembro de nuestra familia, porque la muerte no tiene fronteras entre la sangre, sabemos lo que se siente cuando perdemos a un ser querido, es algo que no le deseamos a nadie, entonces ¿cómo acostumbrarnos? imposible.

No tengo una propuesta concreta, más allá de las que ya se instrumentan como: la intervención del Ejército Mexicano, Operativos de Seguridad Interinstitucionales, retenes, cateos, etcétera;  lo que sí me ataca son muchas preguntas que quizás ayuden o tal vez, contribuyan a confundir más sobre lo que se debe hacer. Y no voy a hablar de cuestiones legales, ni de política, pero sí del deber ser y del deber hacer, así como del respeto que como ciudadana me corresponde procurar entre los míos todos los días.

¿No sería preciso hacer consciente a nuestros cercanos que éste tema de las muertes en el escenario actual de México no son normales?

¿Empezar desde casa a promover una cultura de la paz, del esfuerzo, del estudio y del trabajo?

Luego fuera de nuestra familia ¿sería conveniente ser más solidarios y cuidarnos entre nosotros mismos?

¿Los miembros de los grupos delictivos también deberían humanizarse, sensibilizarse acerca del daño que le hacen a las familias de México?

¿Han pensado cuál es la razón real para matar?

¿Estamos regresando a la era de la barbarie?

¿Qué es lo que quieren de los mexicanos?

¿Su actuar es solamente para demostrar poder?

¿Por qué no demostrar poder haciendo la paz?

Hay muchas cosas que no logro entender, lo cierto es que no me gusta pensar en un futuro incierto para las nuevas generaciones, no es justo dejarles al país lleno de miedo y desesperanza, pero no creo que con marchas y con más violencia, las cosas vayan a resolverse.

La paz es una cuestión de entender y de querer el bien para todos. Parece complejo, lejano encontrar la puerta que nos lleve a ella, sin embargo, a través de la historia, los mexicanos hemos demostrado que en esa personalidad tragicómica, tenemos el umbral del dolor tan grande, que siempre terminamos por recomponer el camino y andar hacia delante, con la frente en alto.

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La religión ante la coyuntura política en México

Tengo sentimientos encontrados con la visita del Papa Benedicto XVI.

Respeto las creencias que tienen las personas, pues la fe es la que nos sostiene y para los mexicanos la religión es parte de su diario hacer, independientemente de la que profesen.

Lo cierto es que ésta visita del Sumo Pontífice estuvo plagada de circunstancias políticas y sociales  que nos dan para hacer análisis.

La supuesta intención de que la visita de Ratzinger es para fortalecer el voto hacia el partido mexicano de la derecha, lo cual puede ser posible considerando que en el país, los adeptos a la religión católica han ido disminuyendo, entre muchas cosas por la decepción de los fieles ante la falta de congruencia entre el decir y hacer de sus representantes, así como, los sentimientos de desesperanza y quizás, la falta de respuestas concretas del Dios en quien creen ante lo que sucede en nuestro país.

Pero algo es real, no sólo en el partido de la derecha en México militan o simpatizan católicos, también en los otros. También es real que al tratarse de nuestro país, caracterizado por ser “siempre fiel a su fe”, resulta importante para la élite eclesial mantener a las ovejas dentro del rebaño, pues el riesgo es desaparecer y con ello, todos los beneficios e intereses existentes en la religión católica.

Y entre la personalidad trágico-cómica de los mexicanos, se hizo presente la cara de los inconformes y críticos que no olvidan al Padre Maciel y todos los supuesto abusos en contra de niños, los cuales quedaron plasmados en un libro que fue presentado en el marco de ésta visita de Benedicto XVI, de ahí causalmente, el mensaje del Papa para que se vele por los niños víctimas de violencia, y permitir que en su recorrido le pasaran hasta el Papa-móvil a una bebé para que le de la bendición, e incluso la besó; el estar rodeado de niños y recibir de manos de una jovencita el sombrero de charro antes de su mensaje de despedida.

Nada es casual, más bien todo parece causal.

Ser recibido por el Presidente de México es común en cualquier país que visite, pero en medio de una coyuntura preelectoral, cambian el mensaje de los encuentros en privado –por ejemplo-, mucho más cuando se encuentra también con la candidata  de la derecha a la silla presidencial.

La causalidad debe evitar la casualidad en la influencia para definir el voto en las urnas.

No creo que el Papa Benedicto XVI pueda convencer a los mexicanos para no ser críticos y no escuchar las propuestas de todos los aspirantes no sólo a la Presidencia de la República, sino los demás cargos públicos –sean cuando sean las elecciones-.

De entre todo, creo que lo más importante fue el mensaje de esperanza y de paz tan necesarios en México, más allá de querer convencer por quien votar y por quien  no.

Y aunque lo quisiera hacer de esa manera, no subestimaría la capacidad que tienen los mexicanos para decidir lo que les conviene –por eso decimos que tenemos el Gobierno que nos merecemos-, porque de acuerdo a los últimos resultados electorales, se ha demostrado que cuando no hay resultados, es preciso cambiar.

Recuerden algo: si hablamos de Dios, entonces debemos remitirnos a la honestidad y a la justicia, quien quiera propiciar lo contrario, cosechará lo que ha sembrado.