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La religión ante la coyuntura política en México

Tengo sentimientos encontrados con la visita del Papa Benedicto XVI.

Respeto las creencias que tienen las personas, pues la fe es la que nos sostiene y para los mexicanos la religión es parte de su diario hacer, independientemente de la que profesen.

Lo cierto es que ésta visita del Sumo Pontífice estuvo plagada de circunstancias políticas y sociales  que nos dan para hacer análisis.

La supuesta intención de que la visita de Ratzinger es para fortalecer el voto hacia el partido mexicano de la derecha, lo cual puede ser posible considerando que en el país, los adeptos a la religión católica han ido disminuyendo, entre muchas cosas por la decepción de los fieles ante la falta de congruencia entre el decir y hacer de sus representantes, así como, los sentimientos de desesperanza y quizás, la falta de respuestas concretas del Dios en quien creen ante lo que sucede en nuestro país.

Pero algo es real, no sólo en el partido de la derecha en México militan o simpatizan católicos, también en los otros. También es real que al tratarse de nuestro país, caracterizado por ser “siempre fiel a su fe”, resulta importante para la élite eclesial mantener a las ovejas dentro del rebaño, pues el riesgo es desaparecer y con ello, todos los beneficios e intereses existentes en la religión católica.

Y entre la personalidad trágico-cómica de los mexicanos, se hizo presente la cara de los inconformes y críticos que no olvidan al Padre Maciel y todos los supuesto abusos en contra de niños, los cuales quedaron plasmados en un libro que fue presentado en el marco de ésta visita de Benedicto XVI, de ahí causalmente, el mensaje del Papa para que se vele por los niños víctimas de violencia, y permitir que en su recorrido le pasaran hasta el Papa-móvil a una bebé para que le de la bendición, e incluso la besó; el estar rodeado de niños y recibir de manos de una jovencita el sombrero de charro antes de su mensaje de despedida.

Nada es casual, más bien todo parece causal.

Ser recibido por el Presidente de México es común en cualquier país que visite, pero en medio de una coyuntura preelectoral, cambian el mensaje de los encuentros en privado –por ejemplo-, mucho más cuando se encuentra también con la candidata  de la derecha a la silla presidencial.

La causalidad debe evitar la casualidad en la influencia para definir el voto en las urnas.

No creo que el Papa Benedicto XVI pueda convencer a los mexicanos para no ser críticos y no escuchar las propuestas de todos los aspirantes no sólo a la Presidencia de la República, sino los demás cargos públicos –sean cuando sean las elecciones-.

De entre todo, creo que lo más importante fue el mensaje de esperanza y de paz tan necesarios en México, más allá de querer convencer por quien votar y por quien  no.

Y aunque lo quisiera hacer de esa manera, no subestimaría la capacidad que tienen los mexicanos para decidir lo que les conviene –por eso decimos que tenemos el Gobierno que nos merecemos-, porque de acuerdo a los últimos resultados electorales, se ha demostrado que cuando no hay resultados, es preciso cambiar.

Recuerden algo: si hablamos de Dios, entonces debemos remitirnos a la honestidad y a la justicia, quien quiera propiciar lo contrario, cosechará lo que ha sembrado.

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