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Líderes con futuro

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Por Ana Soria

“Un líder no sigue su destino, lo crea”.

  1. Los rasgos personales.
  2. El entorno y situación para el ejercicio del liderazgo político.
  3. El pensamiento, el proyecto y la agenda política del líder.
  4. La presencia y el papel de los seguidores.
  5. La acción política como espacio para la legitimación del liderazgo.

1. Los rasgos personales.

Partiendo del cuestionamiento de si un líder nace o se hace, es preciso explicar que el liderazgo es un proceso natural que ocurre siempre en todos los grupos sociales; siempre existe una persona que destaca y tiene seguidores.

Y es que los líderes se promueven o son elegidos regularmente ante la necesidad de un cambio. Y es así porque se comparten los valores, ideales e intercambios emocionales, con los cuales se establece un vinculo de confianza, y se cree que por sus gestiones, propuestas o acciones, se puede llegar a satisfacer esa necesidad de transformación; a veces sucede, otras veces hay que decirlo, no.

Los líderes, para serlo, deben tener la capacidad de ser flexibles, innovadores y adaptarse ante cualquier circunstancia, pero más importante aún, es que sepan como dar la respuesta adecuada y concreta a cada problemática a la que se enfrenten, pero además se debe entender y sobre todo aceptar, que no siempre los resultados y las soluciones serán para su propio beneficio, sino se debe asumir que a través de mantener el bienestar de los demás, se logra el propio. O por lo menos ese es el ideal de un  líder honorable, sin llegar a considerar “un Mesías”.

Ante la dinámica social y las necesidades que se plantean en este mundo diversificado, los nuevos líderes deben tener la capacidad de compartir la responsabilidad del liderazgo. Es importante hacer partícipe del proceso de cambio a las personas que así lo piden, con la finalidad de encaminar casi metafísicamente a los nuevos líderes a saber hacer, saber proponer, saber osar y saber resolver. Es importante porque el éxito que no se comparte, tiene un cierto sabor a fracaso, pues no goza de la legitimidad de los otros.

Es decir: “como un sistema de conducta requerido por y para el funcionamiento del grupo, como una condición y una cualidad dinámica de su estructuración. (…) La conducta de un individuo comprometido en dirigir las actividades de un grupo u organización hacia un objetivo compartido”. [1]

El liderazgo implica reconocer la importancia que los hombres tienen para el desarrollo político de los pueblos, sin olvidar el papel que desempeñan también las instituciones y los procedimientos que llevan a cabo. Pero en este esquema, los líderes son los que llevan a la acción, a mover las condiciones para el cambio y el desarrollo, así es como se vive en los sistemas democráticos.

2. El entorno y situación para el ejercicio del liderazgo político.

Para persuadir, es preciso antes seducir.

Un líder político no puede olvidar que, desde el punto de vista de los medios de comunicación, el liderazgo político consiste en personas haciendo o diciendo algo. Y es que la comunicación del líder favorece la creación de una imagen pública necesaria para construir grupos de enfoque y obtener apoyo.

En la actualidad el liderazgo implica saber dominar el escenario y convencer no sólo a través del discurso, sino a través de una imagen adecuada para cada circunstancia. Pero además se debe tener la facilidad para crear emociones en los receptores, porque para persuadir, es preciso antes seducir.

Cierto es que ante una población de 117 millones 410 habitantes en 2013, de acuerdo al Consejo Nacional de Población (CONAPO), con pobladores urbanos en cuatro zonas metropolitanas del Valle de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla-Tlaxcala con 31.4 millones de habitantes, lo que representa el 28 por ciento de la población total); la diversificación de las necesidades de un cierto tipo de líder es distinta, y al mismo tiempo igualitaria, al tomar en consideración las demandas sociales que han llevado a los ciudadanos del mundo a levantamientos sociales. [2]

Querétaro, con su un millón 827 937 habitantes, que representa el 1.6 por ciento del total del país, de acuerdo a las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); distribuido el 70 por ciento de sus habitantes en la zona urbana y el 22 por ciento en la zona rural, con una escolaridad promedio de 8.9 años concluidos respecto de los 8.6 años terminados en la población a nivel nacional y con 1 de cada 100 personas que aún hablan lengua indígena, así como un crecimiento y desarrollo propiciado por las industrias manufactureras de producción de maquinaria y equipo entre las que destacan la industria aeroespacial y automotriz, habla de la necesidad de líderes de altura, con capacidad técnica, cultura amplia y sensibilidad para entender la vida sui géneris que esta radiografía implica, así como para entablar relaciones de negocio nacionales e internacionales para mantener este ritmo. [3]

Asimismo, es preciso entender y entrar al mundo de la generación 2.0, que implica ego al prestigio y riesgo al desprestigio. El líder que sepa entablar una relación con los pies bien puestos sobre la tierra e inteligencia subversiva de propuesta, logrará a través de esta plataforma más oportunidades, no solamente de generar empatía, sino de manifestar propuestas innovadoras que pueden ser apoyadas por un público “difícil, incisivo y hasta cierto punto analítico”, y así mantenerse en un proceso de recordación constante.

Ya no solamente es el discurso, sino las acciones que inviten a confiar en que un liderazgo es capaz de fortalecer el bienestar de los demás. Y es que aunque la palabra convence, el ejemplo arrastra, y ante una sobreinformación por diferentes vías: radio, televisión, periódicos y redes sociales, el líder en la actualidad debe ser concreto en sus acciones y sobre todo, oportuno. Así se recuerda más.

3. El pensamiento, el proyecto y la agenda política del líder.

El Liderazgo debe asentarse en un conocimiento profundo y exhaustivo de lo que sucede y preocupa en el entorno. Más tarde es posible que el propio líder, como miembro de una autoridad concentrada en un complejo aparato de Gobierno, sea uno de los encargados de formular políticas públicas en respuesta a las demandas ciudadanas. Lo cual es imprescindible para la legitimación del sistema.

¿Qué le interesa a la gente?

Parece simple en el enunciado, pero complejo en el ejercicio. La respuesta es que la gente busca estar bien, reflejar sus necesidades en sus representantes y que éstas sean atendidas a la brevedad.

Ni siquiera se antepone el asunto de los salarios, un tema que aunque entra en segundo plano, resurge por el hecho del incumplimiento de sus demandas, por sentir que se defraudó la confianza que se depositó en él, y sin embargo, el hecho de que un líder político anuncie que se bajará el salario, es un aliciente para quien aún ni siquiera lo ha reclamado. Eso habla bien de él.

¿A qué se refieren los ciudadanos cuando le piden a sus representantes populares “estar bien”? Estar bien en términos humanos es tener acceso a la educación,  a la salud, tener trabajo, el derecho a la seguridad, a la vivienda, al pleno ejercicio de sus derechos, sus libertades y responsabilidades.

Para un líder político que aspire a ser un representante social, ni siquiera le debe preocupar realizar una agenda social enorme, más bien debe ser concreta, pues es claro y palpable lo que quiere la gente; basta salir a la calle a platicar con ellos, escuchar las noticias, leer los acontecimientos sociales, caminar entre las comunidades, abrirse a los mundos tan diferentes que existen y con los que se convive a diario ,para encontrar la ruta de hacia dónde puede encaminarse la mejor versión de esa propuesta política. No hace falta descubrir el hilo negro.

De acuerdo al Padrón Electoral del Instituto Electoral de Querétaro (IFE) con el último resultado del 14 de julio de 2013, México cuenta con 86 millones 752 mil 811 personas registradas, es decir, que pueden votar. De ellos, el 51.56 por ciento son mujeres y el 48.44 por ciento son hombre.

Lo más interesante es que los próximos líderes políticos que intenten conquistar el voto de los mexicanos, deberán ser más creativos en más que en sus estrategias, en su sentido humano, pues más se enfrentarán a una sociedad dinámica, necesitadas de escucha, de entendimiento, se necesita crear algo así como una relación emotiva. Por ello requerirá de acciones más que técnicas, con razón social, pues la mayor parte de los electores se concentran entre los 20 y 44 años de edad, con un repunte entre las personas mayores de 65 años y más.

¿Esto qué indica? Que la visión del líder debe ser amplia y con capacidad de entender y saber qué necesitan, esperan y quieren los jóvenes, y qué es lo que los adultos, -quienes tienen la experiencia de otros líderes políticos-, esperan de una persona que se presentará ante ellos a solicitar el voto. ¿Cómo convencerlos cuando han escuchado tanto y a tantos? Y sobre todo, cuando la confianza en la política para este grupo social, parece predecible. Además, se hace necesario incentivar en los nuevos electores la confianza en las elecciones y evitar la abstención. Es preferible la legitimidad, la historia da cuenta de las inconformidades surgidas con resultados con márgenes de diferencia mínimos.

51.56 por ciento de los electores son mujeres y 48.44 hombres.

Estamos hablando de un  padrón electoral conformado de la siguiente manera:

EDAD

VOTANTES

18

  1,398,869

19

  1,993,075

20-24

10,752,309

25-29

10,361,627

30-34

10,191,624

35-39

10,113,990

40-44

  9,183,637

45-49

  7,691,313

50-54

  6,433,922

55-59

  5,126,785

60-64

  3,921,456

65+

  9,584,204

Para el caso de Querétaro es como sigue:

EDAD

VOTANTES

18

6,902

19

8,969

20-24

  4,6524

25-29

46,846

30-34

45,672

35-39

43,065

40-44

38,008

45-49

31,021

50-54

25,963

55-59

20,350

60-64

14,387

65+

2,6778

TOTAL

354,485

La radiografía de Querétaro nos habla de otras características que deberá tomar en consideración quien desee convertirse en un líder política y representante social, pues nos habla de un padrón electoral actualizado al 14 de junio de 2013, de votantes jóvenes y adultos, con representatividad importante entre los adultos mayores. Son tres grupos focales a los que se requiere dar atención en el momento de conformar el proyecto político.

¿Qué quieren los jóvenes?

¿Qué buscan los adultos?

¿Qué esperan las personas de la tercera edad?

Reiterando, no hace falta descubrir el hilo negro, las necesidades apremiantes están ahí, son una constante, sin embargo, la razón del líder es saber empatar su proyecto y dar atención a todos en su justa dimensión.

Cabe hacer mención que el padrón electoral local está conformado por un 51.76 por ciento de mujeres y un  48.24 por ciento de hombres.

Se hace evidente que nuevamente en 2015, serán las mujeres quienes definirán las elecciones con lo que implica este grupo su carácter de ama de casa, profesional, madre, hija, estudiante, ciudadana y las oportunidades que se ofrecen para su género en la vida real. Veo lejos de esta elección una decisión visual, será más emocional- racional y de valores. Ellas son el centro de la familia.

¿Cómo influirán las mujeres en las elecciones de México y Querétaro?

¿Qué están pensando y haciendo las mujeres?

¿Cómo aconsejan las mujeres?

¿Cómo convencen las mujeres?

4. La presencia y el papel de los seguidores.

Una medida del liderazgo presente, la constituye la capacidad de ser el reflejo de futuros liderazgos.

Los hombres hacen su propia historia, pero los líderes, deberían hacerla no bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido heredadas en la historia.

Los líderes, en especial los líderes políticos, ponen especial énfasis en las relaciones personales, pero los líderes de la nueva generación, las hacen no principalmente con aquellos que les represente más poder político, sino más representación social, pues son a través de las personas como mantienen su posición. Son quienes legitiman.

Sin embargo, no se puede dejar de lado esas relaciones que permiten el estatus quo. Tal es el caso de la cercanía que se mantiene con medios de comunicación, sus pares y todas las personas con quien se codea en la élite política. Estas relaciones son importantes para la consecución de parte del proyecto social, pues en política la gestión es sobrevivencia a la consecución del proyecto. Pues se trata de conseguir inversiones, de generar empleos, de estar presente en la esfera nacional e internacional y de promover a sus ciudadanos, eso se logra a través de mantener buenas relaciones también.

De acuerdo a los teóricos en Ciencia Política, existen dos tipos de seguidores: los fieles y los mercenarios. Los primeros fijan su compromiso con el líder por razones de carácter moral. Los segundos lo hacen respondiendo a ciertas motivaciones de interés particular.

Hoy en día es difícil adivinar qué tipo de seguidores se encontrarán en el camino, por eso es importante analizar por grupos de enfoque cuáles son los aspectos generales, luego los particulares y así, saber como atenderlos de manera oportuna y precisa.

Es necesario entender que un líder con conocimiento de causa es mejor percibido, que aquel que no conoce el entorno en el que busca moverse y conmover. Como dicen, no se va a la guerra sin fusil.

5. La acción política como espacio para la legitimación del liderazgo.

Todos los que guían también son guiados.

La realización de políticas concretas ayuda a consolidar la relación existente entre el líder y sus seguidores. Lo cierto es que es indispensable que se realicen consideraciones particulares para cada momento y grupo.

Nos enfrentamos a escenarios muy interesantes para las próximas elecciones. Recordemos que venimos de una elección federal y de la experiencia del trabajo que nos dicta el ejercicio de los representantes populares en funciones en lo local. No se olvida lo que se ha vivido. El pasado también importa, y mucho.

Es necesario ir más allá de la gorra o la camiseta para consolidarse como un verdadero líder político; la sabiduría y la humanidad con la que se presenten los líderes, es lo que les permitirá convencer. Este momento en la historia habla de una necesidad de ser entendido y escuchado, lo dicen los levantamientos sociales en todo el mundo.

Todo lo que representa un gasto, es una ofensa para el elector, mucho más ante grupos sociales en pobreza, desempleados, o personas que viven al día. Si bien, no se podrá dejar de entregar “presentes”, es la inteligencia y el buen corazón lo que invitará a elegir a un buen líder político.

Las próximas elecciones más que de grupos políticos, hacia fuera, entre los ciudadanos comunes, la contienda será entre los candidatos, se hablará de la persona. Si bien emanarán de un partido político, la promoción de un candidato ciudadano de ese grupo, cautivará mucho más a los electores cansados de las pugnas internas que sin duda, ya existen en tiempos que aún no son ni pre-electorales.

Sí, es necesario aparecer en los medios para que la gente se entere de qué se está haciendo, porque como dicen, quien no se mueve, no sale en la foto; pero más importante aún es que en ese escenario mediático, los candidatos se alejen del elogio a su persona y aprovechen los minutos para motivar a la gente a preferirlo y votar por él o ella, de invitar a la coincidencia.

Aunque parezca sencillo el planteamiento, es complejo cumplir con los requisitos. Atender el comportamiento pasado de un “suspirante”, a veces va restando puntos en la credibilidad.

En el escenario queretano pueden ser muchos “suspirantes” quienes se apunten en la lista para las próximas elecciones. Habrá que ver quienes sobreviven primero, al proceso interno de su partido, luego si eso pasa al lograr la unidad de sus grupos, es identificar si ese precandidato gozan de prestigio al exterior.

Insisto, el pasado importa, porque el ejemplo arrastra. Los jóvenes han visto y recuerdan; los adultos tienen la experiencia, los personas de la tercera edad además de la experiencia, tienen la visión de la historia. Una elección no está superada una vez que se cumplan los procesos internos de los partidos.

¿Quién cumple con los requisitos?

¿Quién puede con el reto de Gobernar a Querétaro?

El líder con  futuro deberá superar lo logrado con los líderes del presente, y para eso es necesario incluso convencer y coincidir con la voluntad y la acción de otras fuerzas sociales y políticas.

Es momento de orquestar las coincidencias.

______________

[1] Maisonnueve, J. (1968): La dinámica de los grupos. Proteo, Buenos Aires. P. 66. Hmphill, (1949), citado en Natera Peral, A. (2011. op. cit., p. 24.

[2] CONAPO. 2013.

[3] INEGI.  2013.

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